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22/4/2026
Ciertos alimentos pueden causar reacciones inmunológicas diferentes de la alergia, dando lugar a la formación de inmunoglobulinas tipo G (IgG). Como consecuencia de la ingesta continua de alimentos a los que se tiene sensibilidad, existe una presencia constante de IgG en la sangre, provocando síntomas molestos e incluso enfermedades crónicas. Esto es lo que se conoce como intolerancia alimentaria.
La intolerancia alimentaria puede ser complicada de detectar, ya que afecta de manera diferente a cada persona. Además, la intolerancia alimentaria no presenta síntomas inmediatos tras la ingesta y tiene manifestaciones poco claras, insidiosas y, en ocasiones, difíciles de intuir.
Disponemos de 4 paneles de intolerancia alimentaria en los que se analizan hasta 220 alimentos o 24 aditivos para estudiar si el paciente los tolera correctamente.
Mediante la cuantificación de los niveles de anticuerpos tipo IgG específicos frente a un alimento o componente de un alimento, se valora el grado de intolerancia alimentaria de cada paciente, ayudándole a eliminar de su dieta aquellas sustancias que su cuerpo no tolera.
No. Es importante saber que la prueba de intolerancia alimentaria no es, en ningún caso, una prueba de alergias alimentarias. Esta prueba sirve para valorar el grado de intolerancia alimentaria de un paciente a los alimentos analizados.
Se trata de una prueba rápida y sencilla que, según el panel seleccionado, estudia el grado de tolerancia del paciente a carnes, pescados, mariscos, cereales, frutas, semillas, frutos secos, hierbas y especias, ovoproductos y lácteos, verduras, entre otros alimentos.
La supresión de algunos alimentos de la dieta puede dar lugar a una mejora en individuos que presentan trastornos gastrointestinales, tendencia a la obesidad, urticaria, eczema, psoriasis, dolores musculares, fatiga crónica, cefaleas, migrañas, depresión, ansiedad, etc.

Nuestros paneles están indicados en aquellos pacientes que presenten:
Para evitar posibles interferencias de los alimentos ingeridos, es necesario que el paciente acuda en ayunas a la toma de la muestra de sangre. También es importante que el paciente no esté en tratamiento con corticoides para evitar posibles alteraciones en los niveles de anticuerpos reportados.
Nuestros informes de resultados son claros y concisos. Los alimentos analizados se clasifican en tres baremos:
Presencia de una alta reactividad a estos alimentos frente a anticuerpos IgG, lo que indica la existencia de un intestino permeable e inflamado activo. Es aconsejable eliminar estos alimentos de la dieta completamente durante un período de tiempo prolongado (1 año) y evaluar y tratar las posibles causas. La reintroducción deberá realizarse de manera rotativa, no antes de un año desde el inicio de la dieta, y se hará lentamente, uno a uno con cada alimento. En caso de reaparición de los síntomas, es aconsejable repetir el estudio, ya que la sensibilidad puede haber cambiado con la modificación de la dieta.
Presencia de un nivel moderado de anticuerpos IgG contra estos alimentos. Es aconsejable eliminar estos alimentos de la dieta completamente durante un largo período de tiempo (1 año). La mejora de los síntomas aparecerá a las pocas semanas del inicio de la dieta. La reintroducción deberá hacerse lentamente, valorando en todo momento la evolución de la sintomatología.
No se ha detectado presencia de anticuerpos IgG frente a las proteínas de estos alimentos (sensibilidad). Su consumo está permitido sin restricciones, salvo que existan otros motivos para restringirlos (diabetes, gota, tratamientos biológicos, litiasis, etc.).
Es aconsejable que la elaboración de la dieta individualizada sea llevada a cabo por un profesional, que deberá tener en cuenta los resultados analíticos obtenidos en esta prueba y asociarlos al tratamiento individual según la patología de cada paciente.
Para facilitar el día a día, los pacientes reciben una tarjeta identificativa en la que se indican los alimentos a los que son intolerantes.